ESTAMOS ESPERANDO 🙂🙏 AL GRAN monARCa ✨👑🏅🌞🦁💪✨: SÍ, VALE, ¿PERO CUÁL? 🤔...😕

Siendo este humilde canal, dentro de su notable subjetividad y heterodoxia, monÁRCquico/tradicionalista, no podían ser que, tocando tantos temas como tocamos, éste, el del Gran monARCa, no saliese tarde o temprano a la palestra. Más aúna ahora, queridos amigos, que desde varios autores y creadores de contenido digital se ha vuelto a retomar este tema. Dentro de este nutrido grupo están los que quieren darle una visón, supuestamente, más "seria" o teológica, más fundamentada (este vídeo del profe Damián es de hace poco ➡ https://youtu.be/PpYfzwNACXQ ) y luego ya tenemos a los que dejan correr la imaginación o incluso se les va ya la pelota y sale lo que sale, como bien sería el caso del señor de la imagen 🙄👇 (véase ➡ https://m.youtube.com/@albertocanosaelgranmonarca1398 )
Mi opinión sobre este tema, perfectamente discutible, pasa por establecer un paralelismo claro entre la expectativa mesiánica judía antes de Cristo y ciertas esperanzas dentro del catolicismo, como son precisamente la del “Gran Monarca” o “Rey Restaurador”. Intentaré desglosarlo con cuidado ➡ 1) El paralelismo histórico: Recordemos amigos que antes de la venida de Jesús muchos judíos esperaban un Mesías político y militar, descendiente de David, que liberaría a Israel del dominio romano, restaurando así el reino en sentido nacional y material.Pero...claro, cuando vino NS Jesús, su reino no era de este mundo (Juan 18:36). Él proclamó un reino espiritual, interior, basado en la conversión y la salvación, no en el poder político. Lo que pasó todos los sabemos y es que muchos no lo reconocieron, precisamente porque esperaban otra cosa. 2) Lo que podría repetirse perfectamente: Esa misma tensión entre lo espiritual y lo temporal puede repetirse dentro del cristianismo.Hay creyentes que esperan hoy una restauración visible, política o social del cristianismo, y puede ocurrir que, si Dios obra de un modo distinto, no reconozcan Su acción real. Tengamos presente que NS Jesús mismo advirtió: “El Reino de Dios no vendrá con apariencias externas; el Reino de Dios está dentro de vosotros.” (Lc 17,20–21). Por tanto amigos, si llegara una renovación espiritual auténtica, pero sin el poder político o el “ gran monarca esperado”, muchos podrían no verla o incluso rechazarla, por esperar algo grandioso o visible. 3) El riesgo escatológico: La Iglesia nos enseña que, antes de la venida final de Cristo, habrá una gran confusión: Falsos mesías (en minúscula) y falsos profetas (cf. Mt 24,24); Una apariencia de salvación temporal que podría seducir a muchos, sencillamente porque el mismo Anticristo (QUE ÉSTE SÍ SERÁ POLÍTICO Y VISIBLE) se presentará, de hecho, como una figura restauradora, portadora de orden y paz, será, él sí, el gran monARCa, pero al servicio del Adversario. De ahí la máxima cautela, porque la expectativa de un “Gran Monarca” puede ser ambivalente: Si se entiende como símbolo del triunfo espiritual del bien, es legítima; Pero si se busca un salvador político o “ungido” humano puede confundir y abonar el terreno a falsos mesianismos. 4) Lo que la tradición cristiana enseña realmente: El auténtico “Rey venidero” para la fe católica no es un nuevo monarca humano, sino Cristo mismo, que vendrá en gloria al final de los tiempos: “El Señor reinará por los siglos de los siglos.” (Ap 11,15) Y antes de eso, los santos, insisto, no un rey político, son llamados a preparar su Reino en los CORazonEs, TRANSformando EL MUNDO (sí, el ARCano XXI) desde dentro, no desde el poder.
Vamos más, al meollo, entremos más a fondo en esta cuestión. Ahora explicaré cómo algunos místicos católicos (como Santa Hildegarda o San Luis María Grignion de Montfort) interpretan esa futura “restauración” no como la venida de un monarca, sino como un reinado espiritual de Cristo en las almas, lo cual es una visión mucho más ortodoxa y profunda. 1) San Luis María Grignion de Montfort (1673–1716), autor del célebre y por mi muy presente "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen", Montfort nos habló proféticamente de una “era de María” o “reinado de Jesús por medio de María”. Decía que “Vendrá un tiempo en que el Altísimo y su Santa Madre suscitarán grandes santos que sobrepasarán en santidad a la mayoría de los otros, como los cedros del Líbano sobrepasan los arbustos.”(está en el Tratado n.º 47); Fijaos amigos, no anuncia para nada un monarca humano, sino una generación de santos, laicos y consagrados, que renovarán la Iglesia desde dentro; Su “reino” será el Reinado de Jesús en los corazones, a través de María; Montfort veía esto como la preparación espiritual para la Parusía (la segunda venida de Cristo). En su visión no habrá un “Gran Rey”, sino una multitud de almas unidas a Cristo, que harán visible su reinado interior en el mundo. ¿POR QUÉ EN LUGAR DE SIEMPRE BUSCAR A ALGUIEN QUE NOS SAQUE LAS CASTAÑAS DEL FUEGO (COMO EL " GRAN MONARCA HUMANO") NO SOMOS NOSOTROS QUE BUSCAMOS A CRISTO?
2) Santa Hildegarda de Bingen (1098–1179): Doctora de la Iglesia, profetisa y mística alemana. Ella también habla de una futura purificación del mundo y de la Iglesia. En sus visiones (Scivias y Liber Divinorum Operum) Dios permitirá una gran crisis espiritual y corrupción pero después enviará una renovación impulsada por el Espíritu Santo, donde surgirán líderes santos, tanto clérigos como laicos, guiados por la sabiduría divina. De nuevo no menciona un monarca político, sino una renovación eclesial universal. Lo importante no es quién gobierna, sino que Cristo reine verdaderamente en las almas. Eso parece que muchos no le entiende, o...lo que es peor, lo esconden o incluso manipulan.
3) El concepto del “Triunfo del Inmaculado Corazón” (Fátima): En las apariciones de Fátima (1917), aprobadas por la Iglesia, la Virgen dijo: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará.” Ese “triunfo” no es un gobierno político ni una monarquía terrenal, sino la conversión de los corazones y el retorno de muchas almas a Dios. Muchos teólogos lo relacionan con un “reinado espiritual de Cristo” que precedería su venida final. Y sí, de nuevo aquí la idea es una renovación interior, no la aparición de un nuevo rey ungido.
4) El auténtico “Reinado de Cristo”: El Papa Pío XI, al instituir la fiesta de Cristo Rey (1925), aclaró lo esencial: “El Reino de Cristo se funda principalmente en la vida interior del hombre, es decir, en la dirección de las almas hacia Dios.” Y añadió que “No se trata de un reino político, sino espiritual; el Reino de Cristo es un reino de verdad, de justicia y de amor.” Por tanto amigos , incluso el Magisterio ha corregido la tentación de esperar un reinado visible o político, y ha recordado que el verdadero Monarca es Cristo, que reinará desde los corazones santificados.
En resumen: Lo que Dios prepara no es un nuevo rey humano, sino una restauración espiritual profunda donde Cristo, el verdadero Rey, reinará dentro de las almas y a través de una nueva santidad colectiva. Aquí lo dejo. Un cordial saludo a todos 🙂

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