Vamos a sumarnos a todo este lío existente intentado aportar/aclarar, dentro de nuestras limitaciones, algunas ideas y términos. Este será un artículo bastante largo y teórico, ya aviso. Empecemos por lo más básico, si María cooperó libre y perfectamente con la redención, ¿por qué tantos dentro del ámbito eclesial actual, incluido ya el Papa Francisco (EPD), prefieren evitar o incluso rechazar el título de Corredentora? 🤔 Lo primero que hay que entender es que NADIE en la Iglesia niega que María cooperó en la redención, NADIE. Lo que se discute no es el contenido teológico, sino el modo de expresarlo, que es muy distinto. De hecho el término “corredentora” no es dogma sino una expresión teológica piadosa que surgió sobre todo en los siglos XVII–XX. Ha sido usada por papas (por ejemplo, Pío XI y Juan Pablo II en algunos discursos), cierto, pero nunca ha sido definida oficialmente ni incluida en el magisterio solemne. El porqué algunos quieren evitar el título se debe, según ellos, a tres razones principales a las que uno podrá o no estar de acuerdo: 1) Dicen que hay riesgo de confusión doctrinal. Muchos teólogos (y especialmente el Papa Francisco) temen que el pueblo sencillo interprete “corredentora” como si María “completara” lo que a Cristo le faltó, o su papel fuera “necesario” para la salvación, o se colocara a la par de Cristo. Desde el punto de vista pastoral se prefiere acentuar el discipulado y la maternidad espiritual de María, no un título que podría malentenderse. 2) Ya en el Vaticano II cambió el enfoque, allí ya se habló de María como: “cooperadora generosa”, “asociada a Cristo”, “sierva del Señor”… pero se evitó el término “corredentora”, precisamente para favorecer el diálogo ecuménico con otras confesiones cristianas que rechazan ese lenguaje. Este 2º punto pienso que es el principal motivo de todo ello 3) El lenguaje evoluciona: En la teología moderna se busca hablar de María desde su papel en la historia de la salvación, no tanto en términos de títulos acumulativos (corredentora, mediadora, abogada…) que pueden sonar a duplicar la obra de Cristo. El magisterio actual prefiere decir: “María cooperó de modo singular en la obra redentora de su Hijo.” que, en el fondo, significa lo mismo, pero sin el término que puede suscitar ambigüedad. EN RESUMEN: Lo que se evita es el término “corredentora”, no la realidad que expresa; es una cuestión de lenguaje pastoral, no de negación teológica. En fin, aquí cada uno tendrá su opinión pero de herejía o cosa similar no hay nada, seamos claros.
🔷 EL FIAT DE MARIA: El termino de Corredentora tiene una doctrina no dogmatizada pero sí muy desarrollada dentro de la tradición católica, especialmente entre los siglos XIX y XX. Cuando María dice «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), está cooperando libremente con el plan de redención. Ese consentimiento es visto por muchos teólogos como una participación activa y única en la obra redentora de Cristo. En otras palabras, Cristo es el Redentor único y suficiente (porque sólo Él es Dios hecho hombre y su sacrificio es el que salva), pero María COOPERA subordinadamente al aceptar ser la Madre del Verbo Encarnado y participar con Él en su misión hasta la Cruz. Ojo! María coopera en la redención de manera singular y subordinada a Cristo, no como una segunda redentora (aquí es donde tienen, por lo que leo y escucho, miedo que la gente se lie).
🔷 EL "PARTICULAR" LIBRE ALBEDRÍO DE MARÍA: Sí amigos, en el corazón de esta cuestión está precisamente el libre albedrío de María. Dios, que podía haber realizado la Encarnación de muchas maneras, elige contar con la libertad de una criatura, una mujer concreta, María de Nazaret. Pero fijaos, Dios no fuerza a María, el ángel no le impone la maternidad divina; le propone, “Concebirás y darás a luz un hijo…” (Lc 1,31); María responde libremente: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Ese “hágase” (fiat mihi secundum verbum tuum) es un acto consciente, libre, lleno de fe y amor. Por eso los teólogos lo ven como el punto de entrada de la redención en la historia. Dios respeta la libertad humana (los humanos no siempre 🙄😏) y hace depender la Encarnación de la respuesta de una mujer. Eva, usando su libertad, abre la puerta al pecado; María, usando su libertad, abre la puerta a la salvación. Por eso a veces se la llama la nueva Eva, que colabora con el nuevo Adán (Cristo).
🔷 OYE ¿NO SERÁ QUE DIOS "HIZO TRAMPA" CON MARÍA? 🤔😏 Dicho todo lo anterior, alguien, aparentemente no sin razón, podría plantear una cuestión que sería la siguiente: Si María ya viene a este mundo libre de pecado, "sin mancha alguna" ¿hemos de entender que su alma~psique venía ya como "programada" o predispuesta a hacer el bien o directamente a cumplir siempre la voluntad de Dios sin rechistar; es por eso que Ella misma se define como "esclava", no en un sentido peyorativo, sino como queriendo decir: Señor ya sabes que siempre haré tu Voluntad porque en mí no entra la posibilidad (la libertad) de pecar, de hacer lo contrario a lo que Tú quieres"? Este razonamiento tiene, repito, aparentemente mucho sentido pero, requiere una precisión sutil: el equilibrio entre la inmaculada concepción y libre albedrío real. Cuando decimos que María fue concebida sin pecado original no significa que fuera un “autómata del bien” o que estuviera “programada” para obedecer, algo así como una IA . Lo que el dogma de la Inmaculada Concepción enseña es que no tenía inclinación al mal (concupiscencia) como el resto de nosotros pero, sí tenía libertad Real, la capacidad de elegir. De hecho su libertad era más plena, no menos, precisamente porque no estaba dañada por el pecado. No había en ella división interior ni egoísmo; por tanto, podía elegir el bien sin conflicto. En María obedecer a Dios no es pérdida de libertad sino su expresión perfecta. Cuando dice “He aquí la esclava del Señor”, no se anula; al contrario, se realiza plenamente como persona creada para el amor. María no podía pecar en el sentido moral porque su naturaleza estaba preservada del desorden interior pero eso no le quitaba libertad, sino que la llevaba a su grado máximo: LA LIBERTAD DE AMAR plenamente. Podemos decir que su libertad no era la de elegir entre bien y mal, sino la de elegir el bien en plenitud, sin división ni miedo.
🔷 FINALMENTE ES IMPORTANTÍSIMO CONOCER ESTO: Hemos de saber que existen dos modos de entender la libertad humana. 🔹1) La libertad de elección (libertas arbitrii) es la libertad que todos conocemos en nuestra experiencia humana donde yo puedo elegir entre el bien y el mal. Esta libertad, tal como la vivimos en el estado caído, está marcada por el pecado original ya que sentimos división interior, el bien se nos presenta a veces como un deber más que como un gozo y el mal, en cambio, puede parecernos atractivo. Es una libertad frágil, “herida”, podemos usarla para destruirnos o para salvarnos. 🔹2) La libertad de perfección (libertas excellentiae) es la libertad de los santos y en plenitud la de María y Cristo. No es la libertad de elegir entre el bien y el mal, sino la libertad de obrar siempre el bien porque SE DESEA (¿os acordáis de la Ley del deseo que planteé ? Ver imagen ⤵) plenamente el bien. Así pues María no “elige” entre obedecer o desobedecer; su alma está tan EN SINTONÍA con Dios que obrar el bien es su modo natural de ser, no puede ser de otro modo. En esta libertad, no hay menos libre albedrío, hay más plenitud. El alma ya no está encadenada a la posibilidad del mal, sino libre en la verdad (cf. Jn 8,32). Por eso puede llamarse “esclava del Señor” y, al mismo tiempo, ser la más libre de todas las criaturas como leemos en el título de este artículo. Su libertad es libertad de AMAR (deseo) perfectamente, no libertad para dudar del Amor.
Saludos 🙂





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