HAY UN SOLO ÉTER PERO EXISTE EN DOS ÉTERES 🤔… 🤨

A raíz de un comentario/reflexión que dejé en Youtube me han hecho una pregunta que intentaré responder. Veremos como va. Primero de todo, como punto de partida: ¿qué entendemos por éter? Ya lo hemos definido en otras ocasiones pero volvamos a ello. Cuando hablamos de éter no nos referimos a una sustancia física en el sentido clásico, sino a un principio fundamental y eso es la base de todo lo existente. El éter sería el “campo” originario homogéneo del cual emerge toda realidad diferenciada o heterogènia. En este sentido, el éter es primero infOrmación (lo que Es), y solo después se manifiesta como energía (lo que sucede en el tiempo como vórtice, toroide o doble toroide ). Podríamos decir que: El éter como infORmación pertenece al ámbito del Ser; el éter como energía o forma pertenece al ámbito del existir. Y es aquí amigos donde aparece una idea clave: existir es “salir” (eso significa en latín). Todo lo que existe ha emergido de ese fondo esencial que llamamos éter. En segundo lugar hablaríamos de una realidad y dos formas de percibirla. Yo os pregunto y me pregunto a mí mismo: A ver, si el éter es uno, ¿por qué hablamos de dos? La respuesta no está tanto en el éter en sí, sino en nuestra forma de comprenderlo. Debido a nuestra propia naturaleza dual (Somos y existimos), percibimos la realidad también de forma dual. Así distinguimos un: Éter Celeste que es sutil, no manifestado, informacional; un Éter Sublunar o quintaesencia alquímica que es más denso, manifestado, energético y de base topológica. Ojo! No son dos sustancias diferentes, sino dos estados o modos del mismo principio. Es la misma diferenciación que aparece en múltiples tradiciones: "Lo alto y lo bajo", "Lo sutil y lo denso", "Lo invisible y lo visible", "El origen y la manifestación". Vayamos ahora al punto 3 o la analogía espiritual: Cielo y Tierra. Esta dualidad ha sido expresada simbólicamente como: Cielo (principio, unidad, origen) y Tierra (manifestación, multiplicidad, forma). Repito e insisto de nuevo, no son realidades realmente separadas, sino dos aspectos de una misma totalidad. La famosa idea hermética lo resume perfectamente: “Como es arriba, es abajo.” Esto significa que la diferencia no es de Esencia (infORmación), sino de expresión (forma~tiempo~energía). Lo que está “arriba” (como información pura) se refleja “abajo” (como forma y energía). Y eso nos lleva al 4º punto que quería comentar que sería como la raíz de la dualidad reside en nuestra mente (y por extensión en el alma). Repito, el éter es uno, pero nosotros lo dividimos conceptualmente. Nuestra mente necesita separar para comprender algo tan básico como: sujeto / objeto, espíritu / materia y ser / devenir. Pero esa separación es funcional, no real en sentido absoluto. La dualidad no está en el éter, sino en la forma en que lo pensamos. De ahí que el paso lógico a lo dicho sea la vía unitiva: el volver a la Unidad. Si la dualidad es una percepción, el camino espiritual consiste en TRA(n)Scenderla. La llamada “vía unitiva” busca precisamente eso; reconocer que lo que llamamos o conocemos como el éter celeste y el sublunar son uno ; que el Cielo (Keter) y la Tierra (Maljut) no están separados ; y que finalmente el ser y el existir no son opuestos (TODO LO QUE EXISTE AQUÍ ESTÁ) . Cuando esta comprensión deja de ser solo intelectual y se vuelve experiencia (se VIVE), ocurre algo fundamental: Desaparece la sensación de separación. Y ¿qué significa “unirse a la Fuente”? Decir que todo está en Dios (o en la Fuente) es afirmar que el ORigen y la manifestación no están fuera de Él, no hay un “afuera” real del éter. La unidad se realiza cuando nuestra voluntad subjetiva y limitada deja de percibirse como separada de la Voluntad Total. No se trata de sometimiento, sino de alineación. Y es en ese estado, queridos amigos, que ya no hay dos éteres, no hay arriba ni abajo, no hay dentro ni fuera. No, solo hay Ser. Como conclusión hablaríamos de un Uno en esencia y dual en apariencia. Podemos resumir toda la idea así: Existe un solo éter como estructura fundamental-informativa; Ese éter se manifiesta como energía, forma y tiempo; Nosotros lo percibimos dualmente entre sutil y denso, cielo y tierra... ; Pero esa dualidad es aparente, no esencial; El camino espiritual consiste en reconocer y vivir la Unidad (Dios) que se "refleja" en ese éter (ojo! Éter ≠ Dios, podría ser un "espejo" de Dios). Por eso la frase del título no es una contradicción, sino una paradoja: Hay un solo éter… pero lo experimentamos como dos. Y comprender esto no es solo pensar mejor la realidad, sino empezar a vivirla de otra manera 😉

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