EXPLICACIÓN : Según entendemos y hemos defendido siempre el Tarot propone un modelo de realidad cíclico, autoregulado y continuo que coincide de forma exacta con la dinámica energética de un toroide. Aunque históricamente las cartas se presentan de forma lineal o en cuadrículas, las corrientes modernas de tarot evolutivo y terapéutico ya demuestran que la estructura interna de la baraja dibuja un mapa de retroalimentación infinita, donde el final de un ciclo siempre siembra el inicio del siguiente.
Esta relación se manifiesta a través de varios principios estructurales y simbólicos:
🔶 El Viaje del Loco como bucle infinito (ojo! confundir con la reencarnación)
El Loco (Arcano 0) representa la energía pura y potencial sin dirección fija. Al final del viaje, tras El Mundo (Arcano 21), la realidad colapsa en su máxima expresión de plenitud y vuelve a eyectar al Loco hacia una nueva octava de experiencia. Este movimiento de expansión/dextrógiro (salida del centro), aprendizaje periférico y contracción/levógiro (retorno al eje) replica el flujo de la energía vital en un TOROide.
🔶 El eje central y los llamados "Arcanos espejo"
Si doblas el viaje de los Arcanos Mayores a la mitad (dos filas del 1 al 10 y del 11 al 20, dejando al Loco y al Mundo como los polos de entrada y salida), notarás que las cartas se conectan horizontal y verticalmente:
El polo emisor: El Mago (1) inicia la acción hacia afuera.
El punto de inflexión: La Rueda de la Fortuna (10) y La Fuerza (11) marcan el cambio de dirección del flujo de la energía (de lo externo a lo interno).
El polo receptor: El Juicio (20) y El Mundo (21) integran la información para devolverla procesada al centro.
Esto funciona igual que el vórtice de un toroide, donde la energía viaja hacia los extremos para luego curvarse sobre sí misma y regresar al núcleo.
🔶 La interacción de los cuatro elementos (Arcanos Menores)
Los palos del Tarot (Bastos, Copas, Espadas y Oros) no funcionan de manera aislada; son fases de un ecosistema en constante circulación:
1. Bastos (Fuego): El impulso inicial de energía que brota del centro.
2. Copas (Agua): La apertura y ramificación emocional en el espacio.
3. Espadas (Aire): La mente que procesa, corta y dirige el flujo en la periferia.
4. Oros (Tierra): La manifestación física que sedimenta la energía y sirve de abono orgánico para que el ciclo vuelva a empezar desde el Fuego.
El Tarot, mirado desde esta perspectiva geométrica, deja de ser una simple herramienta de adivinación lineal o PLANA y se convierte en un circuito cerrado de retroalimentación inconsciente en 3D. Cada tirada de cartas es una "fotografía" momentánea del estado actual de tu propio campo toroide energético-informativo







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