Hay fenómenos que merecen ser contemplados con respeto, otros con curiosidad y algunos, sencillamente, con espíritu crítico, como por ejemplo cuando te sale alguien con una cutre-cartulina plastificada y te la muestra como una tecnología punta y milagrera (que no milagrosa). Las llamadas "mesas radiónicas" pertenecen a un territorio especialmente interesante porque se encuentran en la intersección entre esoterismo, simbolismo, radiestesia, psicología, espiritualidad y determinadas interpretaciones, a menudo muy libres, de conceptos procedentes de la ciencia. Precisamente por eso conviene hablar de ellas sin prejuicios, pero también sin ingenuidad. Amigos, en los últimos años estamos asistiendo a una auténtica proliferación de mesas radiónicas, diseños, métodos y cursos. Cada vez aparecen nuevos "expertos" que presentan su propio SIStema 🌐 como si hubieran descubierto la sopa de ajo. Algunos incluso diseñan mesas completamente originales combinando geometría, números, colores, símbolos herméticos, chakras, astrología, minerales, alfabetos, escalas y otros elementos procedentes de tradiciones diversas. "Si existe o me gusta, lo pongo y... tan tranquilo" (Esa sensación me causa).
La pregunta es inevitable y muy clara: ¿Qué hace que una mesa radiónica sea realmente una herramienta eficaz y no simplemente una composición gráfica? Bueno, todavía hay una pregunta más incómoda: ¿Existen evidencias minimamente objetivas de que las mesas radiónicas que nos venden/enseñan produzcan los efectos que se les atribuyen? Para responderlas hay que empezar por separar varias cuestiones que con demasiada frecuencia aparecen mezcladas. ¿Qué es una mesa radiónica? Desde la perspectiva de sus practicantes y/o vendedores, una mesa radiónica es una herramienta destinada a trabajar con información, intención y supuestas energías o frecuencias sutiles, sería como una máquina radiónica a lo cutre y más barato. Si las buscáis por YouTube veréis que su aspecto puede variar enormemente. Algunas presentan círculos concéntricos y escalas graduadas; otras incorporan símbolos geométricos, alfabetos, números, nombres, chakras, órganos, planetas, colores o diferentes sistemas de correspondencias.También existen, pero no son tan habituales, diseños fabricados sobre madera, metal, cobre u otros materiales, y algunos incorporan incluso cristales, minerales o diferentes objetos que siempre dan más presencia y pueden cobrarte más 🤑... 😏 .
Pero hay una característica fundamental que conviene tener muy presente de entrada: la mesa, por sí misma, no es un dispositivo energético en el sentido físico convencional. No contiene (casi nunca) una fuente de alimentación, un generador electromagnético, un circuito electrónico o un mecanismo capaz de producir una señal física controlada. En ese sentido, podemos describirla como un simplek y elemental soporte simbólico o instrumental, eso siendo generoso. Es, si esta bien hecho, un mapa. Pero un mapa no es el territorio. La verdadera cuestión consiste entonces en determinar qué papel se atribuye al mapa y qué papel se atribuye a quien lo utiliza. Y ea aquí que sale el operador; el elemento que no aparece en la cartulina que parece el único centro de atención de estos sujetos. Dentro de la concepción radiónica, la mesa no se considera NUNCA un aparato autónomo. El operador desempeña un o el papel fundamental. Es él quien formula la intención, selecciona determinados parámetros, realiza las lecturas y, según el SIStema 🌐 concreto, establece aquello que pretende analizar, equilibrar o modificar. Por ello, desde la propia lógica interna de estas prácticas, resulta bastante incoherente presentar una mesa como si fuera una especie de "máquina automática" capaz de realizar todo el trabajo independientemente de la persona que la utiliza. Todos tebdromos claro que tener un péndulo no significa saber utilizar un péndulo. Del mismo modo que poseer un telescopio no convierte a alguien en astrónomo, disponer de una mesa llena de símbolos tampoco demuestra que su propietario comprenda el sistema que está utilizando. El operador utiliza normalmente un péndulo, varillas u otros procedimientos para obtener respuestas. Dentro de la explicación tradicional, esos movimientos se interpretan como indicadores de determinadas energías, desequilibrios o informaciones que no serían accesibles mediante los sentidos ordinarios. Pero claro, aquí ya tenemos el primer problemilla porque la investigación psicológica ofrece una explicación a esto conocida como efecto ideomotor, es decir, una persona puede producir movimientos musculares muy pequeños e involuntarios influida por sus expectativas, pensamientos o creencias, sin experimentar conscientemente la sensación de estar provocándolos. Esto resulta especialmente relevante cuando se utiliza un instrumento cuya lectura depende precisamente de pequeños movimientos. Si el operador sabe qué pregunta está realizando, conoce las posibles respuestas y tiene expectativas sobre el resultado, existe la posibilidad de que sus propias expectativas influyan involuntariamente en el movimiento del instrumento. Por eso, una lectura subjetivamente convincente no constituye por sí sola una demostración de que se haya detectado información procedente de una fuente externa. Y este punto es esencial. No hace falta afirmar que quien utiliza un péndulo está mintiendo. Ojo! Pueede estar actuando con absoluta sinceridad. La cuestión es diferente: ¿de dónde procede realmente la respuesta obtenida ? Aquí es donde se distingue el bueno del mal radiestesista. Yo personalmente, con el péndulo soy muy malo. No me importa decirlo.
Bueno, ¿y qué hay de la psicotrónica? De eso tampoco te hablarán, vamos, muy raramente. Además l palabra psicotrónica resulta todavía más problemática porque ha sido utilizada para designar conceptos y prácticas diferentes. En determinados contextos se emplea para referirse a supuestas interacciones entre mente, energía, información y materia; en otros, a técnicas destinadas a proyectar o modificar determinadas condiciones mediante la intención. Para nostros, como ocurre dentro de algunos sistemas radiónicos, consideramos que el operador no se limita a realizar una lectura, sino que puede establecer una acción dirigida mediante intención. Es decir, digámoslo muy llanamente: La radiestesia es para obtener información y la psicotrónica para actuar sobre ella. Sí, la psicotrónica va un paso más allá, es la capacidad de proyectar intención energética de forma consciente, dirigida y efectiva. No es solo pensar "quiero curar", es saber cómo y TENER EL POTENCIAL parahacerlo, con qué vibración (si queremos o podemos medirla) , con qué foco, con qué duración y con qué respeto al otro. Por eso, para operar con una mesa radiónica con cierto rigor, se necesita comprender y dominar ciertas materias, principalmente: 1) La Metafísica: para entender qué es la realidad más allá de lo físico, qué son las energías sutiles, los planos de existencia, la influencia de la mente sobre la materia, etc... 2) LaTeología o filosofía espiritual (seas o no creyente) : porque muchas de estas prácticas beben de tradiciones herméticas, esotéricas o incluso religiosas, y no se pueden tratar con ligereza. 3) Física (Oficial + alternativa): porque conceptos como resonancia, campo electromagnético, frecuencia o entrelazamiento suelen invocarse (y malinterpretarse) constantemente. Sin esa base, el operador no es más que un niño con una brújula sin saber dónde está el norte o algo mucho peor.
Lo más preocupante no es que existan mesas mal hechas, sino que haya personas que cobran por usarlas sin tener ni p... idea. Y lo peor es que hay pacientes o consultantes que depositan su esperanza en esas manos inexpertas. Eso no solo es una estafa económica, es una irresponsabilidad ética y emocional. Porque cuando alguien acude a una mesa radiónica, suele estar buscando alivio, equilibrio o respuestas. Y encontrarse con un CHARlatán con una cartulina plastificada puede generar desilusión, frustración o incluso daño psicológico. La mesa radiónica no es un talismán MÁGico, es un instrumento (SI ESTÁ BIEN HECHO) de precisión simbólica que requiere de un operador cualificado, sensible y ético. Sin radiestesia, sin psicotrónica y sin una base teórica sólida, es tan útil como un mantel individual. La ignorancia es gallarda, sí, pero también es peligrosa cuando se viste de sabiduría. Así de corto y claro. Saludos de sobremesa y ojos bien abiertos 👁️👁️ 🙂





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